miércoles, 13 de agosto de 2014

DÍA TRES: Gante

Hoy tomamos el tren de las 10.51h, estación central, en dirección Ostende para bajarnos en Gante, la ciudad natal de Carlos I de España, después de haber desayunado en “Los Churros”, una cadena de puestos de churros, gofres, crepes que está por todos sitios.


Pasamos por un puente, hasta la Iglesia de San Miguel para tener una visión completa de la ciudad medieval. Enfrente de la Iglesia de San Miguel está el puerto formado por dos muelles a los que accedemos por una escalera que hay en el lado izquierdo del puente.

Un muelle es el del grano (o Korenlei) y el otro es el de las hierbas (o Graslei). Vale la pena recorrerlos descubriendo detalles, como por ejemplo, la casa más antigua de Gante, del año 1200, la casa más estrecha, apenas 1 metro de anchura, las diferentes casas de los antiguos gremios, etc. El conjunto es muy bonito y un lugar para hacer muchas fotos.Después de esto volvemos hacia la Iglesia de San Nicolás o de Santa Claus que, según parece, su leyenda tiene origen en esta ciudad.
Salimos de aquí por la Catalonienstraat y en pocos pasos llegamos al Belfort, la torre más importante de Gante, que se empezó a construir en el 1313 y se acabó en el 1377. Para subir a la torre se debe entrar por el edificio de la Lonja de los Paños que está pegado a la torre. El precio es de 6€ los mayores de 19 años y el horario de 10.00h a 18.00h todos los días. Se puede subir andando o en ascensor que siempre está muy solicitado. Nosotros subimos andando para ir parando en cada una de sus plantas: la cámara secreta, la sala en la que se guarda el dragón que remataba la torre antiguamente, la sala de las campanas (la mítica Roelnad) y la sala del tambor del carrillón. Luego salimos al exterior para tener las mejores vistas de Gante (además no llovía y pudimos hacer buenas fotos). El descenso lo hicimos en el ascensor y salimos de nuevo a la calle.

Detrás del Belfort está el Ayuntamiento: curioso edificio con dos fachadas muy diferentes, una gótica y otra renacentista que es la que queda detrás de la torre Belfort. Unos pasos más adelante y por la misma calle Catalonienstraat se llega a la Catedral, cuya facaha principal está actualmente en obras, y que alberga, en una capilla a la izquierda junto a la entrada la obra maestra de la pintura flamencaLa Adoración del Cordero Místico de los hermanos Van Eyck. Para entrar en la Catedral no se ha de pagar y por ella sola ya vale la pena entrar, recorrerla, bajar a su cripta. Para ver la pintura se debe comprar entrada, 4€ los adultos, que incluye una audio guía. El cuadro es impresionante (ahora está en restauración una parte) y si tenéis la posibilidad de no encontraros con aglomeraciones a su alrededor, lo disfrutaréis mucho más. Vale la pena leer su historia que incluye robos, recuperaciones y desapariciones. El horario es de 9.30h a 17.00h todos los días excepto el domingo que es más reducido.




Cuando salimos de la Catedral seguimos hacia la escultura homenaje a los hermanos Van Eyck y unos pasos más allá
el castillo de Gerardo el Diablo, edificio medieval. También fuimos al Castillo de los Condes de Flandes, en la plaza Sint-Veerleplein






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